domingo, 7 de junio de 2009

Photodenuncia II: Prohibido respirar. Se acabó lo que se daba



El despliegue de carteles como el de la foto de arriba, en donde con un poco de esfuerzo, fe e imaginación puede leerse "prohibido actividades acuáticas" -mi móvil no da para más, y casualidad no llevaba la cámara digital encima, zotx-, coincide con las faraónicas obras de la Supersur. Se trata de una autopista que, en detrimento del último y único pulmón que tenía nuestro contaminado Barakaldo -se conoce que esto excede la jurisprudencia de SuperCiviko-, nos hará la vida mucho más sencilla en términos de fluidez vial.

Lo bonito es comprobar que aún somos rebeldes. Aún se intuye algo de revolución latente. Por cada cartelito prohibitivo, dos o tres pescadores aficionados.

¡Dejen al pueblo que pesque sus peces radioactivos en paz!

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