jueves 26 de noviembre de 2009

Irungo Amets Gaztea Abesbatza


Irundik datozen hogeitabat ahots gazte hauek (16 eta 25 urte bitartekoak) Lanbide Heziketako Praktika Onen Sariei xarma berezia erantsi zieten. Protokolozko beltzez jantzita zeuden arren, beren ahotsek koloreztatu zuten Lakuako aretoa.

Ekitaldi hartan Amets Gaztea abesbatzak zuzen-zuzenean eta guztiz 'unplugged' eskainitako hiru kantuez gozatu gura baduzue, sakatu beheko 'play' botoia eta ondo izan!

'Axuri beltza'













'Nere herriko neskatxa' (Benito Lertxundi)













'Freedom is in your hand'











martes 24 de noviembre de 2009

Sin título


Como hipnotizado, perdió su mirada en el oceáno blanco y baldío del folio. Quería escribir no una historia, sino la historia. Algo que reprodujera las palabras "digno de elogio" en los labios de otros. Quería un best-seller cuidadosamente encuadernado y el guión del mismo en las manos de una súper-productora de Hollywood.

Y sin embargo, los minutos pasaban impíos y la inspiración no hacía acto de presencia. La lucidez también se retrasaba. De pronto, salió de su ensimismamiento y dirigió la mirada a la cama.

La cama de su cuarto de adolescente.

"Aún no he vivido suficiente", concluyó. "No he vivido grandes experiencias que merezcan un relato, no puedo escribir sin haber vivido antes algo mínimamente... memorable", se convenció. "Además, tampoco he leido suficiente como para desarrollar una mente lúcida e imaginativa", añadió.

La reflexión silenciosa comenzaba a jugar con lo filosófico, pero entonces la fragilidad de ese instante se hizo añicos.

- ¿Qué? ¿Has terminado ya tu redacción de inglés? ¿Quieres que te prepare la merienda?

Volvió al folio en blanco. Suspiró resignado. Aquella serie de preguntas típicas de una madre bien valían el comienzo de una novela. O un relato. O un cuento.

O una redacción de inglés.

lunes 16 de noviembre de 2009

La imagen del día: transporte ecológico



Aunque la calidad de la imagen es más que cuestionable, muestra el nuevo transporte ecológico del futuro: la bicifour. Se trata de un novedoso híbrido: mitad bicicleta 100% verde y saludable, mitad carrito de la compra. Ideal, ¿verdad? Mientras cuidamos el medio ambiente fomentamos el consumo para impulsar nuestra maltrecha economía, que parece no alcanzar el fin de la recesión a diferencia de nuestros supervivientes vecinos europeos.

Cuanto más observo esta divertida imagen, más admiro el genial invento. Imaginen qué ameno debe de ser deslizarse con esta bici por los grandes almacenes, coger los productos más a mano (y por tanto, más caros) y ale, para la cesta de aluminio.

Sólo le veo una pega: la dudosa fiabilidad de las ruedas delanteras. De sobra es conocida la desviación nada casual de los carritos del súper. Las dichosas rueditas nunca se dirigen hacia donde uno desea y en ocasiones, aunque el carrito en cuestión no transporte más que unos livianos petisuís, pesa como si hubiéramos cargado toneladas de productos, lo que se traduce en una especie de gynkana por el hipermercado donde ningún cliente está a salvo de ser atropellado y las piramides de latas, frutas y bombones cuidadosamente colocadas por los empleados corren serio peligro de desplomarse.

Por lo demás, sostengo que es un transporte muy eficaz, sostenible y apto para toda la familia. Y si se cansan de él, tan sólo tienen que llevarlo al 'depósito de los carritos' (disponible en los aledaños de cualquier recinto comercial). Es una manera ejemplar de donar este vehículo, puesto que la persona afortunada que encuentre este 'turismo' tan sólo tendrá que insertar una moneda de 50 céntimos o de un euro y... a correr y consumir. Eso sí: de combustible, ni gota.

P.D.: Ya sabemos qué regalar en Navidades. ¡No más corbatas ni perfumes repetidos!

sábado 31 de octubre de 2009

El truco está en seguir respirando...



Postdata
: Nadie dijo que fuera fácil... ni remunerado.

Buen fin de semana.

sábado 24 de octubre de 2009

Para Zatxo

domingo 4 de octubre de 2009

Acoso y derribo de los castillos en el aire

Paseaba por el puerto marítimo de Algorta, y vi a un señor que debía de haberse pasado toda la tarde construyendo una salamandra gigante de arena y un gran castillo del mismo efímero e inconsistente material en cuyas ventanas había depositado velas para iluminar la original estancia.

Frente a estas dos obras, un cartel reza 'Eskerrik asko. Gracias'. Apenas se cuentan diez monedas. El hombre, que parece extranjero, camina paciente alrededor de sus creaciones mientras apura un cigarrillo.

Me pregunto hasta cuándo podrá este artista vender sus obras al público sin incumplir alguna ley u ordenanza municipal que provoque la molesta visita de unos policías que le 'inviten' a deshacer sus castillos. Me imagino la orwelliana escena:

- Buenas tardes, ¿nos enseña la licencia de construcción y exposición de edificaciones de arena de uso público?
- ¿Disculpe?-, acierta a decir el artista, claramente contrariado.
- Ya sabe. El permiso para edificar con arena de uso público con fines lucrativos expedida por la Ordenanza que regula las construcciones de castillos de arena y derivados en las playas que desarrolla los supuestos que recoge la Ley 1/2010 de Costas y otras efemérides.

El artista, rebusca entre sus bolsillos y lo único que encuentra es su documento de identidad y un pasaporte. Se lo enseña al agente. Despectivamente, el policía se lo enseña a su compañero y ambos ríen malévolamente.

- Bueno, queda comprobado que usted está edificando en terreno no urbanizable y con evidentes fines lucrativos sin estar en posesión de la licencia para...

El artista, nervioso, le interrumpe:

- ¿Quiere decir que me va a multar?
- Exacto.
- ¿Me va a quitar cuatro puntos de mi carnet de artista registrado en artes plásticas?
- Ya le gustaría. Le voy a sancionar con 150 euros por ser la primera vez y no figurar en el registro de artistas fraudulentos e ilegales.
- ¿Y qué es lo que se dispone a hacer su compañero, señor agente?
- Obviamente, va a proceder al desalojo y derribo de las construcciones ilícitas según la Ley 1/2010...
- Perdone, ¿ha dicho desalojo? ¿Me va a echar también de la playa?
- No, al menos de momento y siempre que no interfiera en nuestro cometido ni se rebele contra las fuerzas de seguridad, representadas en estos momentos por servidor y por el agente del cubo y el rastrillo, que procede al desalojo de los posibles inmigrantes ilegales o vendedores ambulantes que usted, presuntamente, pueda tener escondidos en los interiores de las construcciones corruptas. Le informo de que, de confirmarse este supuesto, la sanción sería mucho más severa que la de 150 euros.
- ¿Pero qué dice...? ¿Cómo voy a tener a alguien allí metido?
- Cosas más raras se han visto. Además, hemos de descartar posibles alijos de droga o productos falsificados.
- ¿Para qué iba a tener yo droga?... Quiero decir que soy un simple constructor de castillos de arena para ganar lo que la voluntad de los paseantes me ofrezcan.
- ¿Pero en qué mundo vive? ¿Me está tomando el pelo? Permítame que le diga que encaja perfectamente con el perfil del presunto contrabandista que además de traficar con sustancias ilegales, bolsos y camisetas de Domenico y Gabardina, especula con edificaciones que no cumplen con los requisitos que dicta la ley de costas...
- Sí, la Ley 1/2010...
- Usted lo ha dicho. Parece que finalmente nos vamos entendiendo. Ya iba a añadir al informe resistencia a la autoridad...

En ese momento de la desesperante y absurda conversación, el artista observa cómo el agente del cubo y el rastrillo comienza a derruir sin piedad parte del castillo.

- ¡Pare, por favor! ¡No escondo inmigrantes ni alijos de droga! ¿Qué pasará cuándo descubran que todo es arena?
- Es indiferente. Nuestra obligación es derruir la construcción ilegal igualmente.

Mientras tanto, la gente pasea ajena a la escena. Todos acatan la norma. Ha calado hondo aquello de "no lo comparto pero lo respeto". Miran de reojo pero nadie se para a contemplar la situación. Un tercer agente se encarga de que los viandantes caminen sin prisa, pero sin pausa. Sobre todo sin pausa.

El artista, enojado y descorazonado, ve cómo sus horas de trabajo se reducen en un instante a la arena homogénea y anodina. Mira hacia el mar. Mira a su alrededor. Observa lujosos restaurantes que se adentran descaradamente en la orilla, saltándose a la torera la ley que él tan escrupulosamente está obligado a cumplir.

- No es justo-, musita.
- Ya.

El agente permanece ajeno al desconcierto del pobre artista, y se entretiene haciendo fotos del derribo con su móvil última generación. El artista lo mira fuera de sí.

- Son para el informe.

Contesta el representante de la autoridad, que añade:

- Por cierto, tras el derribo procederemos a incautarle los beneficios obtenidos ilícitamente de esta actividad.

Una sonrisa dibuja el desespero del artista en su rostro.

- Quédeselo. Apenas son cuatro euros.
- Eso dicen todos.
- Presuntamente.


La noche cae sobre la gran salamandra y el colosal castillo y nada parece romper la quietud que refleja la tenue luz de las velas. Puede que la escena imaginada tenga efectos especiales, pero por desgracia ya hay leyes en determinados pueblos y ciudades que prohíben hacer castillos de arena. Tengo entendido que hay una proposición no de ley que también prohibe especular y edificar castillos... en el aire no urbanizable.

Disfruten de su parcela de oxígeno mientras puedan. Sean felices.



Pie de foto: Gracias a IslaKokotero por dejarme utilizar esta foto. ¿Porque me deja, verdad?

martes 29 de septiembre de 2009

Chubastubérculo

El primer paso es reconocerlo: me estoy aficionando al publirreporterismo. Puro y duro. Atrás quedaron los años teóricos y felices, sobre la objetividad, la imparcialidad y otras ideas románticas de las que tan bien se nos daba hablar y garabatear en los exámenes.

Aquellos maravillos años en los que Madoff no era un nombre a tener en cuenta en los farragosos test de actualidad y la palabra crisis se asociaba al crack de 1929. Fíjense.

Quién te ha visto y quién te ve, pequeña y bochornosa discípula.

El caso es que quiero reseñarles, por si alguien estuviera interesado, el nuevo chubasquero de patata que ha puesto a la venta Greenpeace por el módico precio de 21 euros.

Lo mejor de todo es que si te cansas de él, puedes plantarlo. No me digan que no es una maravilla. Lo digo en serio. Un pequeño paso para el tubérculo, un gran salto para la moda y el consumismo. Moda de usar y plantar. ¡Me encanta! O sea.

¿A qué espera? ¡Adquiera ya uno de estos chubasqueros y póngase a resguardo de la lluvia ácida y el napalm!

Pie de foto: De la web de la tienda de Greenpeace. Muchas gracias.