jueves, 4 de junio de 2009

Munduko kaleetan barrena

Ez naiz Berlinen, Shanghain, San Franciscon, Dakarren ezta Medellinen ere izan. Alegia, ez naiz fisikoki izan. Nire irudimenak, ordea, munduari jada pare bat buelta eman dizkio. Klase turistan eta inongo poltsa, maleta edo nortasun agiririk gabe.
Gelditasuna: ‘delayed’.

Hiri edo herri batera bidaiatzean, ohiko museo eta eraikin esanguratsuenei derrigorrezko bisita egin ostean, nora jotzen duzu?
Bada, bertoko bizitza ‘erreala’ dastatzera abiatzen zara. Izan ere, inor ez du turista tipiko-topikoa izan nahi, ezta?!

Modako jatetxeak, herritarren gustuko parkeak edo bestelako tokietan barneratzea, hausnartzea... baita galtzea ere! Horretan datza bidaiatzearen xarma berezia.
Horma horretan ageri den grafitti bitxiak zeure atentzioa deitu du, begira ze-nolako janzkera daramaten gazte horiek, adi egon skater horren trebetasunari...
Horrela, bat-batean, turista izatetik biztanle izatera bihurtzen zara.
Edonola ere, Medellineko ‘aguapanelita’ bat dastatzeak edota Berlinen ustez uneoro jaten diren saltxitxak hartzeak ez zaitu ‘hiritartasuna’ emango, orduan, non dago gakoa?

Kaleko kulturan. Kultura alternatiboan, izkutuan, agerikoan, gazteen kale mugimenduan, alegia.
Aisia artea bilakatzen denean, orduan grafitti horrek berezko zentzua hartzen du. Eta batek daki! Agian bihar bere egileak Tate Modern edo Guggenheim museoan aurkeztuko du bere bilduma kuttuna.
Era berean, parke horretan ikusi dituzun dantza, trebezia eta akrobazia horiek guztiek olinpiada berri bati emango ote diete bidea! Auskalo!


Fúnebre XX Aniversario de la masacre de Tiananmen



Que el valiente solitario reaparezca y por favor pare a Kim Jong-il y demás chusma.

De cómo apretarse el cinturón

La escena es de película, aunque dicen que está basada en una historia real. Quién sabe hasta qué punto será cierto. Un grupo de resistencia trata de defenderse de ser exterminados como animales. Comienzan su revolución con mucha rabia y cuatro balas, de las que tres son destinadas a la venganza. La de la recámara, para la supervivencia.

El líder flaquea en la escena en cuestión, cae de rodillas ante el suelo impío del bosque cuando trata de huir con su 'pueblo' en pleno bombardeo nazi. Delante de sus desesperados ojos, el agua que les separa de una salida terrestre se antoja un imposible. Todos preguntan asustados qué van a hacer. Cómo cruzaran el obstáculo farragoso e interminable. Qué harán con los niños. Y con los enfermos.

Entonces, aparece el sucesor del líder, que ya era cadáver en la memoria de los supervivientes. Aparece, fusil en mano, y sin temblarle la voz pregunta un tanto airado por qué demonios están todos parados sin hacer nada. Los supervivientes le explican la situación. El líder permanece arrodillado, ensimismado ante el pantano que le separa de su victoriosa salida.

"Es imposible", suplica alguien entre sollozos.
- Imposible es lo que hemos hecho hasta ahora. No hay nada imposible. Los fuertes ayudarán a los débiles.

Hasta ahí el guión no se sale de lo establecido. Pero entonces viene el pragmatismo conmovedor del guerrero, que devuelve la fe a quienes se creían perdidos y ya no hacían más que esperar en silencio el sonido ensordecedor del siguiente bombardeo.

- Dadme esa cuerda. Y dadme todos vuestros cinturones-, ordena el joven mandatario.

Así, la resistencia retomó la lucha por tierra, mar y aire. Encadenados y amarrados a un gran cinturón colectivo. Próxima misión: tierra firme.

Y lo consiguieron. Derrotaron tanques. Devolvieron la fe. Salvaron vidas. Enterraron con dignidad a otras muchas. Dieron sentido a todas y cada una de ellas.


Mi moraleja insomne: No creo en los brotes verdes, ni siquiera en las raíces. Sólo en el puñado de semillas (posibilidades) que tiene uno en su puño en el momento.

viernes, 22 de mayo de 2009

A bordo de la embajada del Rainbow



Desde hoy, viernes 22, hasta el domingo 23, el mítico barco de Greenpeace visita Bilbao: el Rainbow Warrior. Por las tardes (de 17h a 20h) hay puertas abiertas para curiosear por el barco y conocer un poco más su historia de la mano de los voluntarios/as y demás trabajadores de la organización ecologista.
A las 21.30h, se desplegarán las velas y allí se proyectará un vídeo que nos hará reflexionar -falta nos hace-, sobre el cambio climático.
Les dejo estas fotografías como muestra-botón. En breves colgaré en el Ipod-pirata del lateral izquierdo un extracto de mi pequeña entrevista con Julián Carranza, director de Participación de Greenpeace.

Peace&Love!







domingo, 17 de mayo de 2009

SuperCiviko is on the air


Sencillamente, yo no sabría qué hacer sin él. SuperCiviko es el último héroe de Barakaldo que limpiará, literalmente, las calles de adolescentes en peligro de coma etílico. SuperCiviko se escribe con 'k' porque así es más transgresor, o lo que es lo mismo, es más 'molongui'. Y además, se hace un guiño al euskera, para que luego digan que aquí somos todos unos 'Jonan de Baraka', tal y como (acertada y) divertidamente nos pintan en Vaya Semanita.

Camino por la soledad de una calle en domingo, y me pregunto quién estará detrás de la máscara de SuperCiviko. Es algo que me intriga sobremanera. Lo sé, seguramente los más suspicaces se habrán dado cuenta de que el tipo que aparece en el cartel 'botelloia' -otra traducción completamente acertada y digna de Euskaltzaindia-, aparece al descubierto y sin complejos.

A ver, ¡que no somos tan cazurros! El tipo que aparece en el enorme cartel no es el auténtico SuperCiviko, es una trampa, ya saben, para despistar a los antagonistas de esta peli subvencionada por el ayuntamiento: MrTripi, KalimotxoMan, Mari Juana... y todos los malechores que están degradando nuestro paisaje.

Por ello quiero aprovechar este post para agradecer a SuperCiviko su encomiable tarea. Gracias a él no encontraré a jóvenes -¡y no tan jóvenes!!!-, haciendo sus necesidades cósmicas en mi portal. Gracias a SuperCiviko no habrá violencia de garrafón en las grises y apestosas calles de mi barrio.

Pero... ¿Quién será SuperCiviko? No puedo parar de darle vueltas. ¿Será un jubilado hiperactivo y con ganas de marcha? ¿Será un policía municipal? ¿Un otero cansado de su anodino y nada cívico trabajo? ¿O quizá sea Ibarretxe, harto de que le encasillen en el papel de Capitán Spock?

Entro a comprar el pan a una nueva panadería, 'Econopanes'. Es una de estas tiendas que se abren y probablemente se cierran de la noche a la mañana, y de repente, tengo una revelación divina.

Es él. SuperCiviko.
El panadero que se parece razonablemente al chico de Slumdog Millionaire.

Siempre tiene una sonrisa en el rostro. Una sonrisa amable que invita a cambiar tu cara de póquer circunspecta. No te escupe cuando te dice el precio, ni adopta esa postura de perdonarte la vida cuando le pides, por favor, que te de esa barra de la izquierda, que está más tostadita.
¡Hasta ríe las gracias a las señoras! Un encanto, vamos.

Eso es ser SuperCiviko. Y a los que piensen que mi teoría es inconsistente cual pan bimbo untado en leche, les diré que su establecimiento, que provee al barrio de pan muy rico y a un precio más que austero, está situada adivínenlo: ¡En el barrio donde SuperCiviko tiene que llevar a cabo sus heroicidades! ¡Eso es! ¡La zona de bares y de ambiente 100% Kitsch*!

Quizá un día de éstos me acerque y le proponga ser SuperCivika y hacer de la hermana mayor que nunka, perdón, nunca fui. Al fin y al cabo, tiene mucha tarea que hacer. Que pim, que pam.




*Nota de la traductora: Kitsch es otra de esas palabras que no vienen en absoluto a cuento pero permítanme el capricho.