miércoles, 3 de noviembre de 2010

Briconsejo del día


Carlos Salas se ha hecho eco del nuevo fichaje de Antena 3, la vídeobloguera Isasaweis, cuyos prácticos consejos de belleza se han tornado en -imagino lucrativo-, contrato, esa utopía. Pues bien, recomienda el periodista que dejemos de enviar curriculums a diestro y siniestro -método 'paperboy' de escaso éxito, doy fe-, y que nos pongamos a darle al coco y a aportar soluciones a empresas, jefes y jefazos.

En resumen, Salas aconseja dejar de hacer cola y esperar a "ser elegidos" por el personal de Recursos Humanos. "Lucha, ¡cobarde!", es el lema inmortal, aplicable a todo tipo de crisis.

Tras esta revelación en forma de ameno post, mi lista primordial se remonta a dos objetivos fundamentales:

1.- Fomentar el 'networking' (tuitea, tuitea, ¡maldita!, tuentitea, tontea, facebookea, bloguea, agrega, invita, cuélate en la fiesta de las redes sociales a la que dices no estar invitada, sosa marginada) (reflexión sobre las redes sociales en forma de 'tweet': antes las personas ahora catalogadas como viejas trabajaban su agenda de contactos a base de intromisiones en fiestas y mucho deambular social. Ahora hacemos lo mismo desde casa, con un portátil (o similar) y un buen ancho de banda. ¿He excedido ya los 140 caracteres?).

2.- Desarrollar una buena idea -inédita y previo pago a la SGAE, por si las moscas-, y mostrársela orgullosa a todas esas empresas y empresillas por las que hasta el momento sólo he mendigado con mi mísero 'CV'.

Tomo nota.

Procesando...


Pie de foto: Puesta de sol en Gorliz Beach.

viernes, 29 de octubre de 2010

Reflexiones para rumiar en el puente. Con ustedes, Hermann Hesse


Mi inspiración -ese fugaz estado de apasionada lucidez y entusiasmo por contar algo-, está apagada o fuera de cobertura. Las telarañas de este mísero blog dan fe de ello. Así que tiraré de 'benchmarking', o lo que es lo mismo, parafrasearé reflexiones de genios insuperables y me quedaré tan ancha.

A continuación destaco algunas frases inmortales de Hermann Hesse, degustadas ayer en su libro de recopilaciones 'Mi credo'. Buen provecho:


"Durante el transcurso de mi juventud cristiana no recibí de la Iglesia ninguna experiencia religiosa (...) Nunca he vivido sin religión, y no podría vivir sin ella ni un sólo día, pero he podido pasar toda la vida sin ninguna Iglesia". (1931)

"Veo el mundo actual como un manicomio y una mala pieza sensacionalista, y muy a menudo siento náuseas, pero siempre pensando, como cuando se contempla a un loco o un borracho: "¡Qué avergonzados se sentirán cuando recobren el juicio!"". (1938)

"El peor enemigo y corruptor del hombre es la tendencia, nacida de la pereza mental y de la necesidad de calma, hacia comunidades de dogmática absolutamente fija, ya sean religiosas o políticas". (1950)

"Los malos gobernarán y alimentarán su codicia, los indiferentes les seguirán, jubilosos o torvos, y los pocos hombres despiertos se mantendrán al margen, pero también se enfrentarán al mundo de los malos y de la fuerza con tentativas de salvación tan maravillosas como las de Buda, Sócrates, Jesús, como el cristianismo primitivo, los cuáqueros, el espíritu de Gandhi". (1950)

"Querer mejorar a la humanidad resulta siempre inútil". (1956)


miércoles, 9 de junio de 2010

Sálvese quien pueda (Deluxe)



(A continuación, una serie de exabruptos inconexos. Perdonen la indigestión.)

Subida de impuestos = Bajada de pantalones.

Estamos atados de pies y manos, nos matamos, nos insultamos, nos robamos las tarjetas de crédito después de muertos, despojamos a los hijos de sus padres yonkis (pero padres biológicos, al fin y al cabo), cerramos la puerta a la mujer que pide auxilio antes de que su marido, borracho, le clave el cuchillo recién afilado para cortar finas rodajas de tomate.

Pero eso sí, tenemos un montón de amigos en Facebook y somos fans de las causas más inverosímiles. Y defendemos la 'roja' a muerte, ahí no distinguimos de razas, bandos o colores políticos. Nos van a subir la luz y nos van a clavar el dedo que tenemos en el ojo un poquito más, pero ¡qué guapa es la Carbonero!

Me van a desahuciar, pero no sin antes enviar un SMS para que Belén Esteban gane el festival de Eurovisión, el Caiga quien baile y las elecciones, ¿por qué no? Seguro que JavierJorge ya está haciendo campaña para ella. 

Resulta que descargarme una serie de televisión por Internet es un delito castigado con la guillotina previa tortura inquisidora, pero las cadenas cuatreras y demás pueden cambiar la programación y engañar a la audiencia con capítulos repetidos con la más despreciable sinvergonzonería y vomitiva impunidad. Eso no es delito, entiendo. Señoritos de la corbata: aquí tenéis el mando, las pipas y el sintonizador de la TDT. Yo me apeo.




miércoles, 19 de mayo de 2010

Desde el yate...


"Si votas, unos ganan y otros pierden. Pero todos contentos (ellos, los políticos).

Si no votas, todos pierden.

Eso no lo pueden soportar.

¡ELECCIONES ANTICIPADAS YA!

¡NO VOTES YA!"


César Santana Martín (1956-2010)

viernes, 23 de abril de 2010

El día internacional de...



Sé que ya no es 'noticia', que el día internacional de la Tierra pasó y se ha solapado con el del libro, el de la madre, el del abuelo soltero, etc. Pero considero que este vídeo, además de su contenido significativo, es estéticamente bello. Disfruten. Y piensen...

Yo quiero... aire fresco. Oxígeno puro. Sin aditivos ni conservantes.

Nota: Enlace para ver mejor el vídeo, aquí.


jueves, 22 de abril de 2010

Cuando deja de llover Napalm

(En agradecimiento a Arturo Pérez-Reverte)

Somos vulnerables. Tremendamente vulnerables. El microondas, además de hacernos la vida más fácil, también puede matarnos. Somos así de absurdos. Ya lo dijo el sabio, desde su butaca de la reconfortante experiencia: "Estamos aquí de paso". Sobre nuestras cabecitas-nido de pájaros, el cielo dibuja nubes de ceniza y amenaza con llover Napalm. 

Las circunstancias hacen dudar a los más crédulos de que allá arriba existan Dioses que repartan suerte, al menos de manera sobria, justa y cabal. Daniel, el Mochuelo, lloró cuando tuvo que abandonar sus raíces para ir a la ciudad "a progresar". 

No merece la pena darle más vueltas. Somos humanamente estúpidos e indignos de lo divino. Quien se tome esta vida y este mundo en serio lo pasará francamente mal. La ignorancia es el espejismo de una insustancial felicidad, pero, ¿cómo apreciar la vida en su integridad si no es a través del dolor, del sufrimiento que causa descubrir la tragicómica realidad?

Caer en la cuenta de que, efectivamente, no somos nada. Que nuestro mundo de alta tecnología 3G 2.0 y demás no es más que un castillo de naipes. Que las ventanillas con la pegatina de "salida de emergencia" no son más que una mera ilusión de seguridad. El bótox estira la piel y la agonía de lo absurdo del ser humano.

Sentir a través de emoticonos es una opción como cualquier otra. Aunque... ¡Afortunado aquel que tiene la oportunidad de vivir una vida plena y, a la vuelta de sus vivencias, sea capaz de contarla! De relatar hechos ficticios basados en historias reales.

Hay quien no vive, pero tiene imaginación. Hay quien no vive, pero desea ansiosamente contar algo y no sabe exactamente el qué, quizá porque no tenga tiempo o la oportunidad de detenerse un segundo en sus quehaceres cotidianos, burocráticos, mecánicos, estériles y escribir la vida que ya nunca más vivirá.

Pie de foto: Es agradable cerciorarse de que aún quedan caballeros y, por ende, esperanza en la raza humana. Muchas gracias por su atención, señor Reverte. 

martes, 6 de abril de 2010

Réquiem por la indiferencia



El semáforo está en rojo. Entre el ruido de los motores, de los mp3 incorporados a los nuevos coches pseudoecológicos con Bluetooth que se han vendido como churros gracias al plan E –chocolate E+ no incluido-, y los diálogos vacíos de los ocupantes de los automóviles, suena de fondo una tímida y alegre melodía de violín. Está desafinado y apenas se oye entre el bullicio de la rugiente y tóxica ciudad. El violinista improvisado y sin nombre hace del maltrecho instrumento su medio de vida. Se acerca sonriente a las ventanillas de los coches, esperando una limosna. Ayer le dí un euro. Dada mi situación financiera, el broker que jamás contrataré me recomendaría apretar el cinturón de la solidaridad y de la filantropía. No es una gran propina, y soy consciente de que se paga más en el peaje y ni siquiera te sonríen, pero al menos no me hago un publirreportaje tipo al de AR con los huerfanitos negros de Haití, en plan Madre Teresa de Calcuta, pero con más glamour. Así que hoy decido decirle que no, que lo siento, y le devuelvo la misma sonrisa con la que se ha acercado a mí. Su sonrisa permanece impertérrita, pese a mi negativa. Supongo que estará acostumbrado a no percibir un duro en concepto de derechos de autor.

A mi lado, una señora de presunta mediana edad que va de copiloto observa al violinista sin nombre –e intuyo que sin papeles también-, y por su apariencia, me da la impresión de que ella sí le va a obsequiar con un donativo. Me alivia un poco este pensamiento, por un momento me siento menos culpable. La edad del violinista sin nombre no se corresponde con su jovial sonrisa, que se acerca al coche que espera a mi lado la señal de luz verde. La ventanilla del lado de la señora está bajada apenas tres centímetros. Yo fijo mi mirada en la misma, esperando a que se baje un poco más y entonces una misericorde mano ofrezca unas monedas al violinista sin nombre. Pero, en lugar de eso, la mujer no hace nada. Cuando él se acerca un poco más –respeta una prudente distancia de seguridad-, con su desafinada música, ella aparta incómoda la mirada y la fija en el semáforo, que continúa, para su molestia, en rojo. El violinista sin nombre afina una nota anónima, temeroso de que de repente aparezca un cobrador de la SGAE. Entonces la mujer reacciona y responde subiendo los escasos centímetros que dejaban pasar la amenazadora música, aislándose de los irregulares compases.

El semáforo cambia a verde y la mujer se aleja aliviada en el coche hermético. Cuando llegue a su destino y aparquen, pagarán la OTA.

Vivimos tiempos extraños.

Nota: El magnífico vídeo muestra un curioso experimento de The Washington Post. ¿Reconocerán los usuarios del metro de Washington, en hora punta, a uno de los mejores violinistas camuflado en la piel de un artista callejero?