sábado, 12 de julio de 2008

La noche en que todas mis teorías cayeron



¿Cuánto tiempo más había de pasar?. Yo misma comenzaba a hartarme de corroborar mis furibundas tesis una y otra vez. Todo el proceso de ilusión-esfuerzo-fracaso-esperanza-decepción para llegar por enésima vez a la misma conclusión...

Es lamentable, pero cierto. En mi época heavy escuchaba una canción que no me gustaba del todo pero cuya letra me convencía plenamente: “You know is sad but trueee…”.

Grosso modo, no importa lo que valgas ni lo que te esfuerces. No recuerdo ahora quien lo dijo, pero estaba la verdad de su lado cuando afirmaba aquello de “somos nuestro envoltorio”. Por cierto… ¿Os habéis fijado qué fácil es hacer un articulillo a base de pedazos de canciones perdidas y de frases huérfanas?, informa la agencia Amaiasan Press.

(Calma, yo no dije en ningún momento que esto que escribo aquí tuviera algún sentido. Tan sólo expulso gases lacrimógenos que, en ocasiones, suenan hasta poéticos y reggaetones).

En fin. Que una cree que el esfuerzo siempre es reconocido y recompensado y que hay que ser positiva y todo eso que nos dicen las páginas sepia que nos ofrecen trucos para integrarnos en el nefasto y crudo mercado laboral. Lo de ser positiva, salta a la vista: lo llevo francamente mal.

No soporto la falsedad más de ocho horas seguidas, no aguanto la hipocresía, la falsa superioridad de la gentucilla necia y apestosa… Todo lo que me rodea me corrompe, y eso pasa factura. Ya lo veis, a pesar de que parece que vivimos en un mundo de color de rosa Marina DiOr donde todos dormimos con la conciencia tranquila en colchones LoMásMónaco, lo cierto es que en la telenovela-reality-txow que es nuestra vida tienden a ganar los malos.

Me refiero a los prototipos de personas que son más hábiles que tú y que, siguiendo fieles la ley del mínimo esfuerzo y disimulando con asombroso ingenio su incompetencia, salen airosos de toda situación y encima se llevan la medallita que tú has forjado con tanta fe y esperanza.

Luego tienes que ver cómo pasean sus méritos mientras tu guardas un silencio que trata de ser digno pero que roza la cobardía y la estupidez. Quien calla otorga. Pero, ¿qué otorga?. ¿Qué aporta ese silencio que no te defiende y que es insignificante en el ruido incesante de esta gran ciudad que nos asfixia?.

Quizá dentro de poco vayamos a los montes a coger ese ticket que te dan en la carnicería para coger vez para gritar, para pegar un gran grito que nos libere y que nos lleve de nuevo a la posición fetal. Al kilómetro cero.
Libres.
Sin etiquetas.
Sin envoltorios.

lunes, 7 de julio de 2008

El Gran Becario te vigila (próximo fenómeno sociológico)


Antes de que algún listo/lista se apropie de la idea (una también tiene sus mecanismos, como la SGAE), presento aquí un boceto para un reality, surgido en pleno brainstorming en el café de sobremesa con mis queridos compañeros becarios. El nombre se lo debemos al semialaejano Ángel: “El Gran Becario”. Como veis, no es muy original, pero a esas horas, con la tripa llena y el cuerpo y la mente cansados, no hay mucha lucidez.

El programa televisivo se basa, como su propio nombre indica, en un grupo de becarios (y miembras becarias), que luchan por conseguir un puesto en un medio de comunicación. La propia empresa los vigila vía cámara oculta, lo cual resulta muy divertido porque permite al telespectador adentrarse en el turbio mundo de los trepillas y demás topos autóctonos: cómo piensan, cómo actúan, cómo manipulan, cómo las pasan canutas, etc. Además, será el público quien decida quién se queda y merece un contrato indefinido. También existe un segundo ganador que obtendría un ansiado contrato temporal. En el último puesto del podio, un tercer becario lograría unas bonitas sustituciones por maternidad y en horario nocturno.

En cuanto al jurado, cómo no, no podrían faltar los profesionales fijos que harían las veces de polis buenos y polis malos. Sobre todo los malos, ya que éstos suben la audiencia cual espuma del mar efervescente, con sus comentarios jocosos e hirientes a nuestros pobres y sometidos becarios. ¿Quién conseguirá hacerse hueco en este despiadado y trepidante (lo de ‘trepidante’ esconde un mensaje entre líneas, no creáis que no) mundo del periodismo?. ¿Conseguirán nuestros becarios hacerse con los programas y con las miles de historias y retos a los que tendrán que enfrentarse cada día?. ¿Quién será expulsado debido a su descarada incompetencia?. ¿Surgirá una imposible y bonita historia de amor?. ¿Habrá quizás alguna deserción?. ¿A quién se le verá el plumero antes?. ¿Quién hará de su arte sirviendo cafés una profesión?

Todas estas interrogantes y muchas más, de lunes a viernes, de sol a sol, fines de semana posiblemente también.

Próximamente. Estreno en televisión.


P.D.: La foto, de aquí. Molto gracie.

lunes, 19 de mayo de 2008

Otra de Schumachers y Alonsos fallidos


Ya sabéis, me aburro bastante en los colapsos de los túneles en hora punta (¿Hay alguna hora en Madrid que no sea "punta"?, pregunto al aire contaminado). Así que me pongo a analizar con ánimo de criticar y ofender los coches que avanzan lentamente junto a mí. Unos hacen sudokus; bien, pues yo hago esto.

Uno de los perfiles automovilísticos que más hilaridad y rechazo me infundan (a partes iguales), es el del Alonso fallido. Pobrecito. Os lo explicaré.
Se trata de ese piloto kamikaze, obviamente asiduo de los adelantamientos fraudulentos por la derecha y demás, que busca destacar en la selva de la autopista a través de su "aspecto físico". Hablo de las pintas que lleva su auto con complejo de bólido de F1 también fallido. Resulta que, a falta de "sponsors", llena su coche tan digno de serie de toda la retahíla típica, cutre y chabacana de pegatinas. Sí, sí, ya sabéis a cuáles me refiero, no hace falta que las describa. Simplemente las nombraré y os vendrán a la imaginación. Que conste que el sujeto al que me refiero las lleva todas, no se deja ni una: El diablillo travieso y gracioso, el dragón de malote, los tribales de rigor, las letras chinas que a saber qué quieren decir si es que tienen algún significado, el bebé también traviesillo y regordete, la odiosa colección de margaritas-guru en todos sus tamaños, colores y versiones... Incluso la de "Bebé a bordo", a pesar de que es soltero y no tiene sobrinos siquiera, pero bueno. Y algunas más que me dejo en el tintero porque ahora mismo no las recuerdo.

Todas estas pegatinas las lleva acumuladas en la parte trasera del coche, y la verdad, desconozco cómo se las arreglará para ver por el espejo retrovisor central.
Pero, a fin de cuentas, también es cierto que todo esto sale mucho más barato que tunear el coche; y además, sirve como ahuyentador para que el resto aumentemos la distancia de seguridad, por si se nos pega alguna pegatina "original" de las que abundan en su mancillada carrocería. ¿Y qué me decís de ese toque de clase y personalidad que le da? Uff... un coche inconfundible. Qué derroche de creatividad e ingenio.

Lo bueno es que cuando le pierdes de vista y al de un rato le vuelves a alcanzar y a adelantar porque el torpe de él se ha quedado atascado en el carril derecho en una de sus demostraciones de destreza ahora también fallida. Entonces, mientras pasas al lado de él y observas su careto inconfundible de dominguero, ríes por dentro estilo amigo gamberro de Bart -ja, jaaaa-. Sin embargo, -¡oh, Dios!-, te das cuenta también de que en tu vil y cruel descripción te has olvidado de un elemento esencial e imprescindible: los dados colgados del espejo retrovisor.
El súmmun de la originalidad. El colmo del culto a la personalidad.
¡Ah! Sobra decir que, a falta de dados, también valen las pelotitas tipo bola de espejos estilo discoteque. Son igual de originales e innovadoras. Los muñequitos de Elvis que un anuncio televisivo puso tan de moda, ídem. Así como Nengs o demás Chiquilicuatres.

Asi que ya está el equipo al completo: "sponsors" y accesorios "tuñing" + Conducción temerariamente dominguera + Careto tipo.

¡Precausión amigo conductor! Y ya sabe, si quiere distinguirse de entre la gris y sosa plebe de serie, ponga una pegatina en su vida. O dos. O tres. O más. Creo que es como una droga.

Reflexión póstuma: Cavilando, cavilando (en vez de estar estudiando), he llegado a la conclusión de que quizá este personaje refleje a través de sus pegatinas los tatuajes que siempre se quiso tener y que nunca se atrevió a hacer. Seguiré investigando.

sábado, 26 de abril de 2008

La fe está ahí fuera


A veces, simplemente, esperamos a que las cosas se solucionen por sí solas.

Nos sentamos y miramos la pantalla del ordenador, impotentes y sin hacer nada, esperando a que el virus se marche amablemente por donde entró, sin causar más molestia.
O como cuando confiamos en que una crema mágica supersónica efecto spa con txilit-bang-la-grasa-se-va-en-un-txas solucionará la desidia corporal y celulítica de varios años. O como cuando somos incapaces de tomar una decisión y lo echamos a suertes, confiándoselo al horóscopo o al zodiaco de los ángeles, que al parecer tienen una línea telefónica muy cara -claro, la conexión con el cielo no sale gratis-, y que aparece en televisión sólo a determinadas horas. O como cuando depositamos todas nuestras esperanzas e ilusiones en un equipo de fútbol.

Supongo que forma parte de la pasividad innata humana. Pura inercia a no hacer nada. A esperar a que escampe, a esperar esa llamada, una mirada, una palabra. Una señal.
Es cierto que a veces es mejor no hacer nada, pero otras, en cambio, somos conscientes de la necesidad de actuar, de tomar parte activamente en el sino de nuestras vidas y, sin embargo, nos sentimos paralizados.

Y no hacemos nada, salvo esperar.

La gente quiere creer. Y es que siempre ha resultado mucho más fácil creer que pensar. Creer en cosas como que hay un ángel de la guarda que nos protegerá incondicionalmente, creer en que el bótox nos devolverá nuestra juventud sin arrugas (y sin expresión alguna). Creer que eso no ocurrirá porque no está escrito en nuestro Destino, con mayúscula. Creer que ese yogur minúsculo nos reparará de las horas de sueño perdidas. Creer que nos elegirán a nosotros de entre todos los del casting porque somos especiales y eso el jurado tiene que saber apreciarlo. Creer en aquello de "sin azúcar", "100% natural" o "páguelo en cómodas cuotas". Creer que ese político quiere nuestro bienestar.

Creer, en definitiva, que la baba de caracol es el elixir de la vida.

A estas alturas, yo me pregunto en este momento de trascendente escepticismo: ¿Quién dijo aquello de la crisis de fe en la sociedad actual??

...

jueves, 24 de abril de 2008

Luces y cámaras para María Francisca

Se llama María Francisca Mérida Campos. Nos cuenta emocionada que a las 20.45h leerá el trozo de la novela de Cervantes que le corresponde. Reservó su turno de lectura hace más de tres semanas. Se puede hacer por teléfono y por internet, nos explica. Dice ser escritora de novelas, poesía, guiones cinematográficos, cortos... de todo. Lleva un tiempo sin publicar porque ha tenido "problemas de plagios". Prosigue el relato de su historia afirmando ser "una escritora tardía". Y es que nos revela que su verdadera profesión es "enfermera psiquiátrica" (sic).

María Francisca es una persona afable, viene y va por el Círculo de Bellas Artes de Madrid como si estuviera en su casa. La gente la mira al pasar debido a su extraño maquillaje. Lleva los ojos (y parte de la cara) pintados de negro, en su totalidad. Ni Amy Winehouse con su peor borrachera psicotrópica se hubiera pintado así. Sin embargo, la expresión de su rostro no provoca rechazo; pero tampoco admiración ni comprensión entre la masa gris que acude al evento. Las miradas van de aquí para allá en busca del ministro de turno o el personaje mediático del día. Los flashes no reparan en la figura atípica de María Francisca.

Toma un café y charla con quien tiene a su alrededor como si le conociera de toda la vida. Sólo necesita una excusa. "¿Podría darme usted la hora por favor?". Tan sólo un pretexto, una señal de que la están escuchando, de que hay alguien que la toma en serio, alguien con quien puede compartir sus ilusiones y deseos.

A los cinco minutos de la breve charla nos confiesa ser soltera y sin hijos. Y que vive sola. Pero no lo dice para darnos pena, es más, su confesión parece reafirmarla en su convicción por disfrutar de la vida. Cada día. A través de la literatura que tanto ama, por ejemplo. Sonríe.
Dentro, en el salón donde se procede a la lectura pública (más mediática y protocolaria que pública, seamos honestos) de El Quijote, se oyen aplausos y los periodistas codean y pisan a sus semejantes por lograr una declaración exclusiva del político de moda.

Nuestra Dulcinea particular, se mantiene al margen, sabe de sobra que no hay luces ni contemplaciones para ella.
Quizá, después de todo, tras ese maquillaje extremadamente gótico y esa fantasía novelesca, haya algo creíble en ella: su soledad.


Feliz dia del libro.


martes, 22 de abril de 2008

Urgen periodistas sin cerebro ni criterio. Remunerado.


Hoy me limitaré simplemente a difundir esta genial viñeta de Pepe Medina, aparecida hoy en Público. Hay asuntos que es mejor tomárselos con humor, como el caso que hoy nos atañe, el de la nueva moda de convocar a todos los medios para que nos graben y estar así a la orden de la agenda setting; pero eso sí, calladitos y que no molesten. Es tan hipócrita como los famosos casposos que venden su miseria al diablo y luego piden dignidad y que no trafiquen "con su vida privada", lo cual nos lleva a la conclusión de que cuando te venden la exclusiva sus bolsillos están vacíos y que cuando se hacen los interesantes, entonces están viviendo tiempos de efímera opulencia.

Volviendo a la prensa seria, ¿cuándo van a plantarse los jefecillos de los periodistas para que no envíen ni un sólo becario a cubrir un acto apestosamente publicitario? ¿No es el colmo de la contradicción eso de "rueda de prensa sin preguntas"? Lo es, no cabe duda. Pero además de una sinrazón en toda regla, es una falta total de respeto y un insulto hacia los periodistas. ¿Por qué los profesores de Ética y Deontología no se meten con esto? ¿Por qué no dejan de tirar piedras al tejado y ofrecen alguna solución al respecto en vez de sermonearnos con lo malos que somos? Ais...

Quiero pensar que esta noticia, leída también en Público, es una gran errata o un mal sueño:

"China ha lanzado una campaña de educación diseñada para acabar con el apoyo al Dalai Lama y a cualquier movimiento separatista. El periódico Tibet Daily anunció ayer que el objetivo de la campaña es "unificar el pensamiento de las autoridades y el de las masas"".


Ciertamente, tanto Orwell como Huxley se quedaron cortos.