domingo, 27 de abril de 2008
sábado, 26 de abril de 2008
La fe está ahí fuera
Nos sentamos y miramos la pantalla del ordenador, impotentes y sin hacer nada, esperando a que el virus se marche amablemente por donde entró, sin causar más molestia.
O como cuando confiamos en que una crema mágica supersónica efecto spa con txilit-bang-la-grasa-se-va-en-un-txas solucionará la desidia corporal y celulítica de varios años. O como cuando somos incapaces de tomar una decisión y lo echamos a suertes, confiándoselo al horóscopo o al zodiaco de los ángeles, que al parecer tienen una línea telefónica muy cara -claro, la conexión con el cielo no sale gratis-, y que aparece en televisión sólo a determinadas horas. O como cuando depositamos todas nuestras esperanzas e ilusiones en un equipo de fútbol.
Supongo que forma parte de la pasividad innata humana. Pura inercia a no hacer nada. A esperar a que escampe, a esperar esa llamada, una mirada, una palabra. Una señal.
Es cierto que a veces es mejor no hacer nada, pero otras, en cambio, somos conscientes de la necesidad de actuar, de tomar parte activamente en el sino de nuestras vidas y, sin embargo, nos sentimos paralizados.
Y no hacemos nada, salvo esperar.
La gente quiere creer. Y es que siempre ha resultado mucho más fácil creer que pensar. Creer en cosas como que hay un ángel de la guarda que nos protegerá incondicionalmente, creer en que el bótox nos devolverá nuestra juventud sin arrugas (y sin expresión alguna). Creer que eso no ocurrirá porque no está escrito en nuestro Destino, con mayúscula. Creer que ese yogur minúsculo nos reparará de las horas de sueño perdidas. Creer que nos elegirán a nosotros de entre todos los del casting porque somos especiales y eso el jurado tiene que saber apreciarlo. Creer en aquello de "sin azúcar", "100% natural" o "páguelo en cómodas cuotas". Creer que ese político quiere nuestro bienestar.
Creer, en definitiva, que la baba de caracol es el elixir de la vida.
A estas alturas, yo me pregunto en este momento de trascendente escepticismo: ¿Quién dijo aquello de la crisis de fe en la sociedad actual??
...
jueves, 24 de abril de 2008
Luces y cámaras para María Francisca
Se llama María Francisca Mérida Campos. Nos cuenta emocionada que a las 20.45h leerá el trozo de la novela de Cervantes que le corresponde. Reservó su turno de lectura hace más de tres semanas. Se puede hacer por teléfono y por internet, nos explica. Dice ser escritora de novelas, poesía, guiones cinematográficos, cortos... de todo. Lleva un tiempo sin publicar porque ha tenido "problemas de plagios". Prosigue el relato de su historia afirmando ser "una escritora tardía". Y es que nos revela que su verdadera profesión es "enfermera psiquiátrica" (sic).María Francisca es una persona afable, viene y va por el Círculo de Bellas Artes de Madrid como si estuviera en su casa. La gente la mira al pasar debido a su extraño maquillaje. Lleva los ojos (y parte de la cara) pintados de negro, en su totalidad. Ni Amy Winehouse con su peor borrachera psicotrópica se hubiera pintado así. Sin embargo, la expresión de su rostro no provoca rechazo; pero tampoco admiración ni comprensión entre la masa gris que acude al evento. Las miradas van de aquí para allá en busca del ministro de turno o el personaje mediático del día. Los flashes no reparan en la figura atípica de María Francisca.
Toma un café y charla con quien tiene a su alrededor como si le conociera de toda la vida. Sólo necesita una excusa. "¿Podría darme usted la hora por favor?". Tan sólo un pretexto, una señal de que la están escuchando, de que hay alguien que la toma en serio, alguien con quien puede compartir sus ilusiones y deseos.
A los cinco minutos de la breve charla nos confiesa ser soltera y sin hijos. Y que vive sola. Pero no lo dice para darnos pena, es más, su confesión parece reafirmarla en su convicción por disfrutar de la vida. Cada día. A través de la literatura que tanto ama, por ejemplo. Sonríe.
Dentro, en el salón donde se procede a la lectura pública (más mediática y protocolaria que pública, seamos honestos) de El Quijote, se oyen aplausos y los periodistas codean y pisan a sus semejantes por lograr una declaración exclusiva del político de moda.
Nuestra Dulcinea particular, se mantiene al margen, sabe de sobra que no hay luces ni contemplaciones para ella.
Quizá, después de todo, tras ese maquillaje extremadamente gótico y esa fantasía novelesca, haya algo creíble en ella: su soledad.
Feliz dia del libro.
martes, 22 de abril de 2008
Urgen periodistas sin cerebro ni criterio. Remunerado.

Volviendo a la prensa seria, ¿cuándo van a plantarse los jefecillos de los periodistas para que no envíen ni un sólo becario a cubrir un acto apestosamente publicitario? ¿No es el colmo de la contradicción eso de "rueda de prensa sin preguntas"? Lo es, no cabe duda. Pero además de una sinrazón en toda regla, es una falta total de respeto y un insulto hacia los periodistas. ¿Por qué los profesores de Ética y Deontología no se meten con esto? ¿Por qué no dejan de tirar piedras al tejado y ofrecen alguna solución al respecto en vez de sermonearnos con lo malos que somos? Ais...
Quiero pensar que esta noticia, leída también en Público, es una gran errata o un mal sueño:
"China ha lanzado una campaña de educación diseñada para acabar con el apoyo al Dalai Lama y a cualquier movimiento separatista. El periódico Tibet Daily anunció ayer que el objetivo de la campaña es "unificar el pensamiento de las autoridades y el de las masas"".
Ciertamente, tanto Orwell como Huxley se quedaron cortos.
lunes, 21 de abril de 2008
Orgullosos de su "estrellita"

Y parece que el lunes aún le dura el cabreo, cuando acelera justo cuando tú vas a adelantarle. Entonces se le dibuja esa estúpida sonrisa de cuestionable satisfacción. Se cree un auténtico dios porque con sus 200 y pico cv te ha adelantado por la derecha, a ti, humilde dieselón de 9o cv.
Wow. ¡Qué tio! Me he quedado a cuadros, sí, señor. Qué garra, qué control del volante, qué (pre)potencia... Y la gente aplaudiendo a Alonso, si es que no hay derecho.
Y ese control... Ese frenazo de 100 a 0 en medio microsegundo porque ávidamente te has percatado de un rádar y pasas de que te pillen (yendo a 60km/h por el carril de la izquierda, en fin). No se te escapa una, eres el terror de las nenas. Qué crack (aplausos).
Pero, lo mejor de todo es cómo te quitas ineptos de la carretera, ¿eh? Cómo les apuntas con tu estrellita, cual punto de mira amenazador, te pones a menos de tres centímetros del coche que te precede como diciéndole que se aparte, que vas tú. Y que la carretera es tuya.
Y mientras tanto tú, asombrado de lo mucho que madrugan los necios, te apartas resignado para observar inmediatamente después cómo la estrellita vuelve al carril derecho y reduce tanto la velocidad que no te queda otro remedio que adelantarle. Sabiendo que en cuanto "te huela" pisará el acelerador para que no puedas con él. Y así sucesivamente. Es absurdo, pero abundan personajes que no tienen nada más de qué fardar y se entretienen así.
En fin, nos vemos en el Lejano, Lejano Oeste.
Invito yo.
PieDefoto: Podría ser la "txafi", haré un fotomontaje próximamente (en mi próxima vida, quizás). Pero no es, todo es una farsa, para qué engañaros, lo he cogido de aquí. Gracias por no delatarme, una vez más.
domingo, 23 de marzo de 2008
De ingenieras sanitarias y necios solemnes

Son las 22.45 horas de la que ha sido –y aún es-, una larga jornada electoral. Loli y María esperan a que salgan todos para poder entrar a limpiar las dos salas del colegio público que ha permanecido abierto todo el día para que los vecinos fueran a votar. Los presidentes, vocales y funcionarios que han permanecido allí toda la jornada tardan en marcharse. Pasan de una sala a la otra y ellas no pueden hacer otra cosa que no sea esperar.
Por fin, comienzan a salir fuera y se ponen rápidamente manos a la obra. Su función es eliminar todo rastro de “democracia humana”, papeletas, botellines de agua, papeles y más papeles… Y dejar todo impecable, perfecto para que mañana a primera hora los niños no perciban que sus papás estuvieron allí ejerciendo el derecho al voto.
Son las 00.00h, y ellas limpian con brío, ajenas a la fiesta postelectoral y a todo análisis que no sea el que afecta exclusivamente a sus bolsillos. Cuando procede e interesa, los políticos y demás defensores acérrimos del lenguaje políticamente correcto las llaman “ingenieras sanitarias” o ridiculeces ofensivas por el estilo, pero el caso es que cuando ellas les han dado las buenas noches a los señores y señoras que han presidido la mesa electoral, éstos no han respondido a su saludo. No es que muestren desprecio… Es pura indiferencia. O quizá sí que haya cierto desprecio, quizá exista ese sentimiento guardado en lo más hondo y oscuro de nuestro ser que nos hace pensar que estamos por encima de algunas personas. Uno de ellos bromea –sin pizca de gracia al parecer de Loli y María-, y mientras esboza una sonrisa de señorito relamido dice: “Creo que tenemos que hacer de nuevo el recuento…” Y prosigue ante la mirada impaciente y contenida de las limpiadoras: “Tendréis ganas de iros, ¿no?”; “Pues sí”, responde Loli, guardando las formas como podía, a esas horas-, “Pues nosotros también tenemos ganas de irnos, ¿eh? Nosotros también”. Pues muy bien, piensan ellas para sí. Aunque quizá él no tenga que levantarse a las seis de la mañana. Cogen el carrito y esquivan las bromas inoportunas del señorito “prepotencia jocosa”. Se nota que está contento y con ganas de vacilar un poquito; se conoce que su partido habrá obtenido los resultados que ansiaba.
Son las 00.20h, y una de ellas rompe el silencio hasta ahora protagonizado por el vaivén de las fregonas. “Nos tratan como si fuéramos un cero a la izquierda”, sentencia María, mientras va de un lado para otro, con garbo e imparable, seguida de la fregona. Loli replica: “Son ellos los que deberían sentirse así por tener tan poca educación”. Y es que no es la primera vez que las miran por encima del hombro. La especie humana es tan inepta e imbécil que dependiendo del uniforme o “la pinta” que lleves te tratan de una manera u otra. Igualmente, actuamos diferente si llevamos un uniforme que un “traje de luces”, como llama María a su vestimenta azul de limpiadora. Así, son muchos los que se creen dueños de la máxima autoridad o respeto por llevar un uniforme de vigilantes, y son muchos los que faltan el respeto a personas que están ganándose la vida honradamente sólo porque portan una fregona y un plumero en lugar de una porra o una corbata.
Así las cosas, Loli y María terminan su tarea de limpieza nocturna y suspiran aliviadas porque hasta dentro de otros cuatro años no tendrán que volver a limpiar un colegio electoral a altas horas de la noche de un domingo. Y todo a cambio de una miseria. Después de todo, ambas concluyen que lo que más ha subido de precio en los últimos años no ha sido ni la leche ni la carne de cerdo. Lo que más se ha encarecido en la sociedad ha sido el saludo.
Es la una de la madrugada. Que tengas ustedes muy buenas noches. Mensaje gratuito por cortesía de Amaia Santana Zorrilla.
domingo, 30 de diciembre de 2007
La telegenia a voto
“Por eso vuelven a salir elegidos los mismos políticos, porque la opinión mediática es la que prevalece, y la mayoría de la gente no reflexiona, está futbolizada o
granhermanizada”.
José Luis Sampedro
Precisamente lo que cuenta es eso: movilizar a la persona que está sentada frente al televisor viendo el combate electoral. Como es bien sabido, la reflexión y la profundidad no son valores asociados a la televisión, y mucho menos a la que impera hoy en día. Por ello, el elemento puramente emotivo, subjetivo y psicológico es fundamental. Lo verdaderamente importante no es el contenido del discurso del político de turno, sino sus gestos, su corbata, su peinado, su mirada, su forma de hablar y moverse. En otras palabras: “contenido emocional”, atendiendo a la terminología de Lakoff, uno de los fichajes más prestigiosos que rodean a Zapatero.
No obstante, no todo el mundo cree firmemente en el poder de la telegenia a la hora de promover el voto. Jorge Rábago, director del departamento de Telegenia del Partido Popular, se muestra escéptico en torno a la creencia de que el triunfo televisivo de un líder político movilice al 4% de los votantes. En realidad, ningún sondeo ni programa del tipo “Tengo una pregunta para usted” (TVE) debería determinar nuestra intención de voto. Somos mucho más críticos que las corrientes mediáticas o la presión social. Por supuesto. Faltaría más.
Nos encontramos en un punto de inflexión en la actual política española. Desde 1993, cuando tuvieron lugar dos debates en cadenas privadas (Antena3 y Telecinco) entre Felipe González y Jose María Aznar, es la primera vez que políticos presidenciables dan la cara en televisión. Habrá un antes y un después de estos debates que aún no tienen fijadas las cadenas que tendrán el placer de transmitir tal primicia. La televisión nos facilita la vida, nos la hace más digerible y digestiva. ¿No le apetece leer el programa electoral del partido con el que simpatiza?. No se preocupe, nosotros nos encargamos de poner guapos a los dirigentes y les dejamos tan sólo escasos minutos para que condensen y sinteticen todo lo que usted desea saber. Nosotros ponemos el plató, persuadimos. Usted creáselo, muerda el anzuelo y vote. Da igual a quién, pero -¡Por Dios!-, vote. La abstención es lo único que nos mata. Eso es lo único en lo que todos estamos de acuerdo. Todos los colores políticos. Derecha. Izquierda. Negro, blanco y gris.
Y como no podía ser de otro modo, el pionero en todo este asunto de la telegenia es Estados Unidos. Nixon y Kennedy deleitaron a la audiencia americana -70 millones de televidentes- con cuatro duelos televisivos en 1960. A partir de ahí, todo vino rodado. Y no ha parado.
Paul Kennedy, director del Instituto de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale, critica la “pantomima electoral” norteamericana y afirma que los políticos “llenos de labia e hiperactivos” sienten la necesidad de dar su opinión sobre cualquier cosa, y añade: “los medios de comunicación les citan varias veces al día, lo que está haciendo que la gente empiece a pensar en tapones para los oídos” (El País, 29 de noviembre de 2007, pág. 35). Para Kennedy, esta sobrecarga de verborrea electoral produce un efecto de acumulación que es “el de un gigantesco espectáculo, mezcla de talk-show y juegos malabares, en el que las palabras pierden su significado, lo que importa son las apariencias y no hay tiempo para reflexionar”. Y es que en Estados Unidos el despliegue de telegenia y demás parafernalia casi no tiene límites. Los programas de entrevistas y debates inundan hasta la misma mañana del domingo, día para la supuesta “jornada de reflexión”. Se hace así comprensible el sentimiento de hartazgo de Kennedy, que recuerda la diplomacia de Bismarck e insta a los políticos al silencio durante, al menos, una semana. Y lo pide por favor.

Pero tampoco hemos de cruzar el charco para observar otros llamativos y no menos efectivos casos de telegenia política. Ahí tenemos a Sarkozy en el país vecino, en Francia. ¿Qué hubo de contenido en los duelos entre Sarkozy y Royal?. Reflexionemos. Volvamos atrás en el tiempo. No es nuestra mala memoria, es que la apariencia física y las relaciones conyugales de los aspirantes a gobernar la República Francesa predominaron en toda la campaña. Y Sarkozy ha continuado con esa misma estrategia, dada su efectividad. Ahora los medios de comunicación, entre atentado de Al Qaeda y ETA y el turbio asesinato de Benazir Bhutto, no nos ofrecen más que grandes dosis de imágenes del periplo de enamorados (millonarios) Sarkozy y Bruni. ¿Qué trata de tapar Sarkozy con su idilio de quinceañero meloso? ¿Por qué trata de desviar nuestra mirada hacia una luna de miel en Egipto? Y lo que es peor aún: ¿Por qué pican los “incautos” medios de comunicación y no paran de hacerse eco de la... “noticia”??
A pesar de todo, el filólogo y profesor José María Romera opina que a “Sarkocircus” -así es como deben de haber apodado los que se oponen al mandatario francés-, no le irá mal en estos tiempos de culto a la personalidad “donde las ideas y los programas se subordinan a la imagen personal del político”. Así que nos queda crónica rosa-pseudopolítica para rato. De momento Rajoy ya ha tomado nota y ha colgado en la red fotos de su infancia. Pronto los políticos pasarán del fenómeno de los blogs y saltarán a los fotologs, donde podremos ver las fotos del último verano de José Blanco o donde podremos disfrutar de la última barbacoa de la siempre polémica y combativa Magdalena Álvarez.
Por otro lado, ¿se han preguntado alguna vez por qué Zapatero aparece sonriente en el 99,9% de sus apariciones públicas? Seguramente todo esto tenga alguna explicación más o menos lógica.
En el futuro, las cocinas de los dirigentes políticos no darán abasto. Por un lado, los sondeos se tostarán en la freidora; por otro, los debates de televisión se cocinarán a fuego lento. Todo estará estrictamente preparado hasta el último detalle. Lo único improvisado será nuestra escurridiza intención de voto, y lo será por poco tiempo. Las propuestas no serán más que un insípido entrante relativamente necesario. El plato fuerte lo pondrán la empatía y la capacidad de seducción del chef político. ¿Gustan?



