lunes, 21 de abril de 2008

Orgullosos de su "estrellita"


Ahí van. Con su coche tan impoluto y brillante. Han estado todo el domingo limpiándolo como jamás se han lavado ellos mismos, ajenos a toda sequía. Así, es lógico y comprensible que cuando una paloma deposita inocentemente sus excrementos en la flamante carrocería del súperdescapotable, su dueño ponga el grito en el cielo.

Y parece que el lunes aún le dura el cabreo, cuando acelera justo cuando tú vas a adelantarle. Entonces se le dibuja esa estúpida sonrisa de cuestionable satisfacción. Se cree un auténtico dios porque con sus 200 y pico cv te ha adelantado por la derecha, a ti, humilde dieselón de 9o cv.

Wow. ¡Qué tio! Me he quedado a cuadros, sí, señor. Qué garra, qué control del volante, qué (pre)potencia... Y la gente aplaudiendo a Alonso, si es que no hay derecho.
Y ese control... Ese frenazo de 100 a 0 en medio microsegundo porque ávidamente te has percatado de un rádar y pasas de que te pillen (yendo a 60km/h por el carril de la izquierda, en fin). No se te escapa una, eres el terror de las nenas. Qué crack (aplausos).

Pero, lo mejor de todo es cómo te quitas ineptos de la carretera, ¿eh? Cómo les apuntas con tu estrellita, cual punto de mira amenazador, te pones a menos de tres centímetros del coche que te precede como diciéndole que se aparte, que vas tú. Y que la carretera es tuya.

Y mientras tanto tú, asombrado de lo mucho que madrugan los necios, te apartas resignado para observar inmediatamente después cómo la estrellita vuelve al carril derecho y reduce tanto la velocidad que no te queda otro remedio que adelantarle. Sabiendo que en cuanto "te huela" pisará el acelerador para que no puedas con él. Y así sucesivamente. Es absurdo, pero abundan personajes que no tienen nada más de qué fardar y se entretienen así.

En fin, nos vemos en el Lejano, Lejano Oeste.

Invito yo.



PieDefoto: Podría ser la "txafi", haré un fotomontaje próximamente (en mi próxima vida, quizás). Pero no es, todo es una farsa, para qué engañaros, lo he cogido de aquí. Gracias por no delatarme, una vez más.

domingo, 23 de marzo de 2008

De ingenieras sanitarias y necios solemnes

Son las 22.45 horas de la que ha sido –y aún es-, una larga jornada electoral. Loli y María esperan a que salgan todos para poder entrar a limpiar las dos salas del colegio público que ha permanecido abierto todo el día para que los vecinos fueran a votar. Los presidentes, vocales  y funcionarios que han permanecido allí toda la jornada tardan en marcharse. Pasan de una sala a la otra y ellas no pueden hacer otra cosa que no sea esperar.

Por fin, comienzan a salir fuera y se ponen rápidamente manos a la obra. Su función es eliminar todo rastro de “democracia humana”, papeletas, botellines de agua, papeles y más papeles… Y dejar todo impecable, perfecto para que mañana a primera hora los niños no perciban que sus papás estuvieron allí ejerciendo el derecho al voto.

Son las 00.00h, y ellas limpian con brío, ajenas a la fiesta postelectoral y a todo análisis que no sea el que afecta exclusivamente a sus bolsillos. Cuando procede e interesa, los políticos y demás defensores acérrimos del lenguaje políticamente correcto las llaman “ingenieras sanitarias” o ridiculeces ofensivas por el estilo, pero el caso es que cuando ellas les han dado las buenas noches a los señores y señoras que han presidido la mesa electoral, éstos no han respondido a su saludo. No es que muestren desprecio… Es pura indiferencia. O quizá sí que haya cierto desprecio, quizá exista ese sentimiento guardado en lo más hondo y oscuro de nuestro ser que nos hace pensar que estamos por encima de algunas personas. Uno de ellos bromea –sin pizca de gracia al parecer de Loli y María-, y mientras esboza una sonrisa de señorito relamido dice: “Creo que tenemos que hacer de nuevo el recuento…” Y prosigue ante la mirada impaciente y contenida de las limpiadoras: “Tendréis ganas de iros, ¿no?”; “Pues sí”, responde Loli, guardando las formas como podía, a esas horas-, “Pues nosotros también tenemos ganas de irnos, ¿eh? Nosotros también”. Pues muy bien, piensan ellas para sí. Aunque quizá él no tenga que levantarse a las seis de la mañana. Cogen el carrito y esquivan las bromas inoportunas del señorito “prepotencia jocosa”. Se nota que está contento y con ganas de vacilar un poquito; se conoce que su partido habrá obtenido los resultados que ansiaba.

Son las 00.20h, y una de ellas rompe el silencio hasta ahora protagonizado por el vaivén de las fregonas. “Nos tratan como si fuéramos un cero a la izquierda”, sentencia María, mientras va de un lado para otro, con garbo e imparable, seguida de la fregona. Loli replica: “Son ellos los que deberían sentirse así por tener tan poca educación”. Y es que no es la primera vez que las miran por encima del hombro. La especie humana es tan inepta e imbécil que dependiendo del uniforme o “la pinta” que lleves te tratan de una manera u otra. Igualmente, actuamos diferente si llevamos un uniforme que un “traje de luces”, como llama María a su vestimenta azul de limpiadora. Así, son muchos los que se creen dueños de la máxima autoridad o respeto por llevar un uniforme de vigilantes, y son muchos los que faltan el respeto a personas que están ganándose la vida honradamente sólo porque portan una fregona y un plumero en lugar de una porra o una corbata.

Así las cosas, Loli y María terminan su tarea de limpieza nocturna y suspiran aliviadas porque hasta dentro de otros cuatro años no tendrán que volver a limpiar un colegio electoral a altas horas de la noche de un domingo. Y todo a cambio de una miseria. Después de todo, ambas concluyen que lo que más ha subido de precio en los últimos años no ha sido ni la leche ni la carne de cerdo. Lo que más se ha encarecido en la sociedad ha sido el saludo.

 

Es la una de la madrugada. Que tengas ustedes muy buenas noches. Mensaje gratuito por cortesía de Amaia Santana Zorrilla.  

domingo, 30 de diciembre de 2007

La telegenia a voto


“Por eso vuelven a salir elegidos los mismos políticos, porque la opinión mediática es la que prevalece, y la mayoría de la gente no reflexiona, está futbolizada o
granhermanizada”.

José Luis Sampedro



“Conjunto de cualidades de una persona que la hacen atractiva en televisión”. Así define la Real Academia Española la telegenia, concepto actualmente en boga en plena campaña electoral. Acierta Gabriel Colomé cuando afirma que hoy en día prima el político mediático y seductor frente al político clásico. Y es que la televisión se ha convertido en un instrumento imprescindible para lograr la participación del ciudadanía en las próximas elecciones generales del nueve de marzo. Así, los asesores socialistas están convencidos de que los dos “cara a cara” televisivos entre el presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición Mariano Rajoy serán favorables independientemente del desarrollo de éstos, alegando que aportarán tensión a la campaña y que por tanto, incentivarán la participación (ABC, 16 de diciembre de 2007, pág. 26).

Precisamente lo que cuenta es eso: movilizar a la persona que está sentada frente al televisor viendo el combate electoral. Como es bien sabido, la reflexión y la profundidad no son valores asociados a la televisión, y mucho menos a la que impera hoy en día. Por ello, el elemento puramente emotivo, subjetivo y psicológico es fundamental. Lo verdaderamente importante no es el contenido del discurso del político de turno, sino sus gestos, su corbata, su peinado, su mirada, su forma de hablar y moverse. En otras palabras: “contenido emocional”, atendiendo a la terminología de Lakoff, uno de los fichajes más prestigiosos que rodean a Zapatero.

No obstante, no todo el mundo cree firmemente en el poder de la telegenia a la hora de promover el voto. Jorge Rábago, director del departamento de Telegenia del Partido Popular, se muestra escéptico en torno a la creencia de que el triunfo televisivo de un líder político movilice al 4% de los votantes. En realidad, ningún sondeo ni programa del tipo “Tengo una pregunta para usted” (TVE) debería determinar nuestra intención de voto. Somos mucho más críticos que las corrientes mediáticas o la presión social. Por supuesto. Faltaría más.

Pero lo cierto es que la realidad es bien distinta. Cada vez nos dejamos llevar más por la persuasión de los medios de comunicación de masas y nos importan cada vez menos las convicciones y principios políticos de un partido u otro. Los programas electorales son aburridos; por tanto, no son noticia. A excepción de programas más o menos polémicos como pudieran serlo el de partidos bajo el eterno punto de mira judicial como ANV, el resto de los programas son bastante parecidos en el fondo, matices aparte. Todos quieren la paz y el desarrollo económico. Todo eso ya lo sabemos. Entonces, ¿qué nos mueve realmente a votar a uno u a otro? ¿Votamos el ideario de un partido político o por el contrario escogemos el carisma del líder que más nos ha convencido?.

Nos encontramos en un punto de inflexión en la actual política española. Desde 1993, cuando tuvieron lugar dos debates en cadenas privadas (Antena3 y Telecinco) entre Felipe González y Jose María Aznar, es la primera vez que políticos presidenciables dan la cara en televisión. Habrá un antes y un después de estos debates que aún no tienen fijadas las cadenas que tendrán el placer de transmitir tal primicia. La televisión nos facilita la vida, nos la hace más digerible y digestiva. ¿No le apetece leer el programa electoral del partido con el que simpatiza?. No se preocupe, nosotros nos encargamos de poner guapos a los dirigentes y les dejamos tan sólo escasos minutos para que condensen y sinteticen todo lo que usted desea saber. Nosotros ponemos el plató, persuadimos. Usted creáselo, muerda el anzuelo y vote. Da igual a quién, pero -¡Por Dios!-, vote. La abstención es lo único que nos mata. Eso es lo único en lo que todos estamos de acuerdo. Todos los colores políticos. Derecha. Izquierda. Negro, blanco y gris.

Y como no podía ser de otro modo, el pionero en todo este asunto de la telegenia es Estados Unidos. Nixon y Kennedy deleitaron a la audiencia americana -70 millones de televidentes- con cuatro duelos televisivos en 1960. A partir de ahí, todo vino rodado. Y no ha parado.
Paul Kennedy, director del Instituto de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale, critica la “pantomima electoral” norteamericana y afirma que los políticos “llenos de labia e hiperactivos” sienten la necesidad de dar su opinión sobre cualquier cosa, y añade: “los medios de comunicación les citan varias veces al día, lo que está haciendo que la gente empiece a pensar en tapones para los oídos” (El País, 29 de noviembre de 2007, pág. 35). Para Kennedy, esta sobrecarga de verborrea electoral produce un efecto de acumulación que es “el de un gigantesco espectáculo, mezcla de talk-show y juegos malabares, en el que las palabras pierden su significado, lo que importa son las apariencias y no hay tiempo para reflexionar”. Y es que en Estados Unidos el despliegue de telegenia y demás parafernalia casi no tiene límites. Los programas de entrevistas y debates inundan hasta la misma mañana del domingo, día para la supuesta “jornada de reflexión”. Se hace así comprensible el sentimiento de hartazgo de Kennedy, que recuerda la diplomacia de Bismarck e insta a los políticos al silencio durante, al menos, una semana. Y lo pide por favor.

Pero tampoco hemos de cruzar el charco para observar otros llamativos y no menos efectivos casos de telegenia política. Ahí tenemos a Sarkozy en el país vecino, en Francia. ¿Qué hubo de contenido en los duelos entre Sarkozy y Royal?. Reflexionemos. Volvamos atrás en el tiempo. No es nuestra mala memoria, es que la apariencia física y las relaciones conyugales de los aspirantes a gobernar la República Francesa predominaron en toda la campaña. Y Sarkozy ha continuado con esa misma estrategia, dada su efectividad. Ahora los medios de comunicación, entre atentado de Al Qaeda y ETA y el turbio asesinato de Benazir Bhutto, no nos ofrecen más que grandes dosis de imágenes del periplo de enamorados (millonarios) Sarkozy y Bruni. ¿Qué trata de tapar Sarkozy con su idilio de quinceañero meloso? ¿Por qué trata de desviar nuestra mirada hacia una luna de miel en Egipto? Y lo que es peor aún: ¿Por qué pican los “incautos” medios de comunicación y no paran de hacerse eco de la... “noticia”??

A pesar de todo, el filólogo y profesor José María Romera opina que a “Sarkocircus” -así es como deben de haber apodado los que se oponen al mandatario francés-, no le irá mal en estos tiempos de culto a la personalidad “donde las ideas y los programas se subordinan a la imagen personal del político”. Así que nos queda crónica rosa-pseudopolítica para rato. De momento Rajoy ya ha tomado nota y ha colgado en la red fotos de su infancia. Pronto los políticos pasarán del fenómeno de los blogs y saltarán a los fotologs, donde podremos ver las fotos del último verano de José Blanco o donde podremos disfrutar de la última barbacoa de la siempre polémica y combativa Magdalena Álvarez.
Por otro lado, ¿se han preguntado alguna vez por qué Zapatero aparece sonriente en el 99,9% de sus apariciones públicas? Seguramente todo esto tenga alguna explicación más o menos lógica.

En el futuro, las cocinas de los dirigentes políticos no darán abasto. Por un lado, los sondeos se tostarán en la freidora; por otro, los debates de televisión se cocinarán a fuego lento. Todo estará estrictamente preparado hasta el último detalle. Lo único improvisado será nuestra escurridiza intención de voto, y lo será por poco tiempo. Las propuestas no serán más que un insípido entrante relativamente necesario. El plato fuerte lo pondrán la empatía y la capacidad de seducción del chef político. ¿Gustan?

viernes, 28 de diciembre de 2007

Contradicción

Un político es considerado personaje del año, entre otras cosas, por su "romance del año" con una modelo-cantante-lo que se tercie. Una opositora proclama la democracia y le pegan dos tiros minutos después. Otra voz silenciada por la violencia. Pero respirad tranquilos, no es la vida real: sólo es una contradicción. Los periódicos hablan de un notable descenso del consumo navideño debido a la inflación y a la crisis hipotecaria; los políticos nos invitan a ser cautos y responsables y a comer conejo y por qué no, turrón del año pasado que seguro aún no estará caducado. Pero visitad cualquier centro comercial o remota tienda y la encontraréis hasta los topes. Nos peleamos por la plaza de aparcamiento más cercana para no tener que dar dos pasos cuando volvamos cargados con nuestros productos en los que, casualmente, hay absolutamente de todo menos conejo. Pero que no cunda el pánico; no es la vida real: sólo es una contradicción.

El informe PISA deja a los estudiantes españoles como analfabetos profundos, pero el Gobierno vocifera que tenemos la mejor ley, la mejor reforma educativa "de la historia". Si es que no es que los niños sean cada vez más torpes y violentos. Seguramente grabar las palizas por el móvil sea educativo, hay que adaptarse a las nuevas tecnologías, ya se sabe. Eso sí, el cachete, prohibido. Supernanny nunca lo haría, siempre hay una estrategia mejor, más eficaz y más pacífica. Como mandar a tus padres a un hotel y hablarle a unos cartones con su foto. Para desahogarse y eso.
No somos analfabetos desinteresados por la palabra escrita y la cultura, es que los findanleses son seguramente demasiado serios y unos empollones. No es la vida real: sólo es una contradicción. Para fomentar la cultura, hay que invertir y recaudar, sobre todo recaudar. Por eso va a establecerse el canon digital. "Coman conejo y paguen por las fotos de sus vacaciones en Port Aventura". A los Reyes Magos les pido una cosa: ¡Yo de mayor quiero ser recaudadora de la SGAE!

Una rubia de bote entrada en carnes llora desconsolada para la audiencia porque no ha sido elegida por un jurado borde que iba a lanzarla a la fama que ella bien se merece. Porque ella lo vale. Porque es la mejor. Porque su madre es su manager y la apoya. Desde que decidió presentarse cuando era una niña a "Lluvia de Estrellas". Porque ella, como todo el mundo, ha nacido para ser una estrella del rock. O del pop. O del soul. O de Gran Hermano. O de lo que sea. Dios da megáfonos y cámaras a quienes no lo necesitan. Pero no es la vida real: sólo es una contradicción.

Aunque lo mejor de esta contradicción -que no vida real-, son los galardones. Sin duda. Los grandes premios para los grandes personajes de la Historia. Así, Putin es considerado personaje del año según la revista Time. El asunto turbio del Polonio y la incomodidad llamada Politkóvskaya caducaron ya y todo quedará reducido, como mucho, a una película.
¿Y las galas benéficas típicas de esta época? Todo son coches, risas, millones para los pobre niños negros y para el solidario que llama al concurso sin ánimo de lucro. Lo raro es que con tanto telemaratón y teletontería aún sea necesaria la celebración de éstos cada año.

La muerte en riguroso directo. El subidón en las audiencias. "No sabe que su maltratador está en el plató", rezará el titular bajo la imagen de una mujer desorientada. A continuación, para guardarse las espaldas, la producción del talk-show insertará otro titular con el número 016 para las mujeres maltratadas y listo. Espaldas cubiertas. A la primera señal... bla, bla.

Como no es la vida real... (sólo es una contradicción, ya sabéis).



En fin, ¡Feliz navidad a todos y próspero atracón nuevo!! ;-)

P.D.: ¡Gracias Forges!

sábado, 13 de octubre de 2007

Sobre la paz y la paciencia

¿Habéis intentado alguna vez leer un periódico acostados en vuestra cama? Bien, he de advertiros de que es sumamente difícil e incómodo. Las páginas se escurren por tus manos, el periódico se convierte en un milhojas que escapa a tu control y antes de leer poco más de tres titulares sobre política, el sopor se apodera de ti y amaneces entre sudokus, esquelas y clasificados XXX. Como somnífero es muy recomendable, aunque si quieres mantenerte informado, la estrategia se queda algo coja.

Supongo que mis supuestos lectores críticos se preguntarán por qué Amaiasan es tan extravagantemente ridícula. Y si no os lo preguntáis vosotros, ya lo hago yo. ¿Por qué soy tan extravagantemente ridícula? Sé que como aspirante a periodista, el primero de mis deberes es mantenerme al tanto de todo lo que me rodea. Estar actualizada, tal como lo denomino yo vulgarmente. Pero es que no se trata de echar un rápido vistazo a las ediciones digitales o a los titulares de la prensa escrita. No, nada de eso, pequeños. Hay que profundizar, hay que ir más allá del lead, hay que ir incluso más alla del pie de foto. Hay que contrastar, verificar la información, buscar ratas y erratas. Leer todas las noticias de todas las secciones porque hemos de ser periodistas de pro, y no vale ir a mamá Google. Que no, que estamos matando nosotros mismos nuestra profesión, y tampoco es plan.

Así que, tras una presentación de una nueva asignatura de una nueva Facultad de una nueva vida, decidí hacer bien los deberes y me dirigí a la librería de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, la "complu" para los amigos. Y cuál es mi sorpresa cuando el amable librero me dice que sólo tiene "El País". Y yo, aferrándome por enésima vez a mi ingenuidad característica, quiero pensar que ya ha vendido el resto de la prensa y que sólo le quedan ejemplares del citado periódico. Pero el librero es firme y conciso:

- También tengo La Vanguardia, pero ya no me quedan.


Recapitulemos. Poneos cómodos en vuestro asiento y si estáis de pie, sentaos. Resulta que en una Facultad de Ciencias (plural) de la Información (término abstracto, puro, vasto...), sólo venden determinado periódico. ¡Eso es pluralidad y lo demás son tonterías! ¿Para qué contrastar? ¡Si ya sabemos que lo que dicen los demás es mentira cochina! Ais... En fin. Considero esta mi primera crítica (constructiva y sin ánimo de que me expedienten(...)) en esta nuestra Facultad. Viva el Séneca Powah.

Volviendo a la sucia suciedad... ¿Qué demonios está pasando? Hablamos de la politización de los medios pero eso no sería lo más grave. Digo "sería" porque los periódicos ya no son de izquierdas o de derechas, sino de este u el otro partido. ¡Esto es de prisa! ¡Digo de risa, risa!...

Ya ni siquiera merece la pena luchar por conseguir el Nobel de la Paz. Y es que hoy no debe de ser un buen día para los ecologistas: Al Gore ha recibido el premio Nobel de la Paz "por su lucha contra el cambio climático". Pues sí que es fácil obtener este tipo de prestigiosos (¿?) galardones. Uno hace un documental, se hace un poco mediático-polémico-pseudoecologista electoral y ya tiene la guita en el bolsillo. No me extraña que Paris Hilton crea que puede salvar el mundo sólo con "llamar la atención" en países como Ruanda.

Llegado a este punto, vuelvo a las primeras líneas y me asombro de mi capacidad para desviarme del tema. Quería explicaros que, en mi afán por mantenerme informada correctamente, se me acumula el trabajo, el tiempo se me escapa misteriosamente y al final el día termina y el periódico que me he comprado por la mañana sigue ahí, en mi carpeta, intacto. Así que me lo llevo a la cama. Sí, ese es mi "libro de la mesilla de noche", corazones. ;-)

A la mañana siguiente, las noticias de ayer han muerto y están más que enterradas. Yo me despierto y me dirijo en busca de una oportunidad, un café, una idea. Todos vamos como hormiguitas de aquí para allá, en busca de un medio para subsistir. Llegamos cansados a casa al final del día y la televisión nos obsequia con pequeñas grandes dosis de morfina. Entre guerra y guerra televisada, damos paso a la publicidad. Un conocido cocinero va a "diseñar" un menú especial para enfermos de cáncer. Un polémico fotográfo vuelve a la farándula con su dudosa estrategia de causas nobles y publicidad por el mismo precio. Un padre lucha porque unos vídeos de su hijo que padece una enfermedad mental no circulen por You Tube y las cadenas de televisión se encargan de que todos sepamos de qué video se trata y seamos capaces de identificar a su hijo con la cara pintada a pesar de la mala calidad de las imágenes.

Y una noche más, me meto en la cama con un periódico caducado, lo intento leer a conciencia y me duermo en el intento con la siguiente pregunta en mi nublada mente: "¿Para cuándo el Nobel de la Paciencia?"


P.D.: Esta foto me parece más que sugerente para este post suicida, y la he captado honradamente de The Economist. Una vez más, no se lo digáis a la SGAE, que ya tienen suficiente trabajo con los cánones violadores de toda presunción de inocencia y además las cárceles están llenas de reclusos/as. Peace&Love.

lunes, 27 de agosto de 2007

Investigaciones cruciales para la especie humana I

Leo el periódico una mañana de agosto y, a pesar de saber que es agosto y que el flujo de noticias es bastante escaso y deprimente, encuentro algo que llama mi atención. Dice así:

"Investigación: La mujer se orienta mejor en el "super"".

Ajá. Me quedo mucho más tranquila. Tras leer el sorprendente e interesante titular, decido leer el pequeño párrafo que le sigue, osease, el "corpus":
"Un estudio científico de las universidades de Yale y California concluye que la evolución ha hecho que las mujeres se orienten mejor que los varones en el supermercado".
Claro, ¡faltaría más! Si desde el australopitecus la mujer se las apañaba mejor que su colega del sexo opuesto en el Carrefour, y pillaba las mejores ofertas. Ya en el periodo del homo erectus, la mujer estaba al tanto de las malvadas estrategias del marketing y desconfíaba del carrito de piedra que siempre se iba hacia la derecha, justo donde estaban las estanterías con productos tan caros como apetitosos: jabalí, bisonte, lino, pergamino...

Después de pensar unos instantes en la relevancia de dicha investigación, me pregunto si realmente los que han llevado a cabo tal estudio son científicos de Yale y California o si ha sido El Corte Inglés u otra importante cadena de supermercados. Por otro lado, si efectivamente se trata de investigadores de tales universidades norteamericanas, siento lástima por ellos. Matricularse para eso. Pagar lo que habrán pagado para "investigar" este tipo de comportamientos humanos. Cuántas horas y cuánto presupuesto para una conclusión tan inquietante como absurda.

De todos modos, he de reconocer que desde que leí esta noticia, ahora paseo airosa por el supermercado y miro por encima del hombro a los pobres homo sapiens sapiens macho, que aún no saben que hay que pillar los yogures del fondo porque son más recientes y por tanto tardarán más en caducar. Pobrecitos.

Al parecer, es una cuestión de evolución...

Llego a la cola y me impaciento, pero no por nada, sino porque siempre que llevo helados me pongo en la cola que más lenta va y en la que siempre surge un problema con un código de barras o alguien quiere deshacerse de la chatarra y se tira media hora contando, céntimo a céntimo, hasta llegar a a los 23, 17 euros exactos. En fin, paciencia Amaiasan. El caso es que mientras los helados se derriten, sigo pensando en la maldita investigación de Yale y California, y llego a una deprimente y pesimista conclusión. Eso de orientarse, ¿será una manera de decir que las mujeres compramos mejor? Pero mejor... ¿en qué sentido? ¿Somos las mujeres mejores consumidoras que los hombres? Mmh. Eso ya no me enorgullece tanto.

Sin más, me digo a mí misma. Son investigaciones que dan de sí lo justo para un post pseudogracioso. ¿Por qué compararnos todo el rato? ¿Es así como conseguiremos la ansiada igualdad? ¿O se trata quizá de una cuestión de evolución?

Seguiremos investigando. Después de la publicidad. ¡No se la pierdan!

P.D.: Las fotos han llegado misteriosamente a mi ordenador. Tengo entendido que provienen de aquí y de aquí. Que quede entre nosotros, ya sabéis.

martes, 26 de junio de 2007

El tamaño del Spam sí importa



Miro el correo y un tal Robert Small me pregunta si el tamaño importa. A continuación, mientras yo reflexiono en la cuestión, me dice que el 60% de las mujeres no están contentas con el tamaño del p* (así viene escrito) de su "lover". Atónita leo otro mensaje de Daniel Cook: me oferta medicamentos esenciales para mí como viagra. La verdad es que la oferta es como para pensársela: ¡100mg por tan sólo 3.66$!!


Mi espíritu consumista irracional se lo plantea...

Recibo otra extraña carta. La cito literalmente y luego la comento. Atención a las palabras destacadas en negrita:

Estimados señores!

¿Español?
¿Le gustaría ganar dinero extra trabajando en una compañía legal creciente?
Importante: Este trabajo no exige ningunas inversiones. No necesita pagar por ningunos libros, casetes, nada. Solamente necesita 'invertir' su tiempo y trabajar para lograr el resultado.
Para consideración inmediata y confidencial, por favor envie su mensaje:

a apply@viscardmain.net

Por favor, no olvide de añadir la siguiente importante información de Usted:
1. Su nombre:
2. Su país:

un saludo,

Alexa


En primer lugar, ¿qué fue del mítico señoras y señores? Los neutrales/as neuróticos/as del lenguaje/a estarán seguramente tramitando la denuncia/o contra la abominable y súper incorrecta Alexa. Por otro lado, al principio de la misiva pregunta si eres español, pero luego vuelve a recordar concienzudamente que especifiques "importante información" como "su país". ¿?

Pero lo que más me ha llamado la atención es lo siguiente: ¿Qué significa exactamente eso de "compañía legal creciente"? Creo que cuando una compañía es legal, damos por hecho que lo es, con lo cual sobra tal adjetivo. Quiero decir que eso de la "compañía legal" suena tan sospechoso como zumo de naranja "natural" u otros tantos productos industriales que llevan descaradamente el calificativo de "natural" cuando sabemos perfectamente que, menos natural, ese producto puede ser cualquier cosa. De acuerdo con esta lógica, eso de "compañía legal" me induce a pensar que es cualquier tejemaneje extraño excepto eso mismo: una compañía legal.

Y es que a veces nos líamos un poquillo con lenguaje, ¿verdad? Hace poco pude leer en el periódico que un partido político afirmaba ser "apolítico". Vamo-a-vé: ¿Cómo es posible tal calificativo? Vale que tal partido sea formado por vecinos del pueblo, que sea independiente, que no sea afín ningún otro partido... pero, que yo sepa, en ningún caso será apolítico ya que su quehacer en el Ayuntamiento será, lo quieran o no, meramente político. Es como si dijéramos que uno es amoral, pues se supone que no, ¿no? Uno puede ser inmoral, pero no amoral. Aunque yo ya no sé que pensar, la verdad, tanto spam me está desgastando moral y políticamente... (y me estoy refiriendo al sentido más amplio que abarca el concepto "spam").

Sin ir más lejos, leo esto en el XL Semanal del 15 de abril: "El splog consiste en un diario que, aparentemente, es obra de un internauta común, pero que en realidad está pensado por una firma publicitaria para promocionarse de forma velada. Incluso algunos pertenecen a bloggers que están financiados por marcas comerciales para que hablen de sus productos."

En fin, volviendo al típico spam vía mail de toda la vida, me gustaría decir a todos esos amigos misteriosos que tengo y que al parecer me echaron de menos en la última partida de póker virtual que, ya me pueden perdonar, pero he dejado el juego, las drogas, el alcohol y que... me he declarado apolítica y amoral. Toma ya. Ahí queda eso.



Nota: La foto de arriba es de aquí. En cuanto a la del Papá Noel, ya sé que no hay nada peor que ver elementos navideños en pleno verano, como pasa en las series de la tele. Pero, aún así, me he arriesgado porque me parece bastante descriptiva. Y, una vez más, gracias por no denunciarme.